No hay dudas de que Martín Minella es el menos responsable en todo este proceso. ¿Qué se le podrá achacar?, ¿que no le encontró la vuelta al equipo?, ¿es justo el reproche cuando agarró un fierro caliente, sin la posibilidad de elegir un solo refuerzo y que solo contó con el aporte de haber sumado al Pulga Rodríguez? A este equipo no lo hizo funcionar el Pata Pereyra habiendo hecho la pretemporada ni tampoco lo consiguió Yllana, con un mercado de pases abierto y con la experiencia que no tiene todavía Yllana de haber dirigido en la categoría y con éxito, porque Colón fue a buscar, en ese momento, al último técnico campeón. Minella terminó siendo víctima de los resultados, pero mucho más de este momento en el que todo parece conjurarse para que Colón viva un verdadero calvario. Quería seguir, reclamaba un partido más, sabía que lo afrontaba de local y ante un equipo encaramado en la tabla como Chacarita, pero los directivos resolvieron el cambio de timón para que una cara distinta y con otra experiencia, pueda revertir la situación. Medrán es el séptimo entrenador en menos de dos años que contrata Colón. Pocas veces se dio una situación semejante. En Colón no hay antecedentes. Y en el fútbol argentino, donde los técnicos duran poco, habría que buscarlos.



































