Cuando Instituto ascendió de la Primera Nacional a Primera División, el año pasado, Juan Manuel Cavagliato, su presidente, definió como "un abismo" a las diferencias económicas de pasar a jugar de una categoría a la otra. Pero ese cuadro económico no es el único que debe estudiarse para tenerlo muy en cuenta, sino también el otro, el que tiene que ver con lo deportivo. El escenario cambia de manera sustancial y a eso tendrá que adaptarse Colón, inclusive sabiendo que aquello que vivió en 2014 fue diametralmente opuesto a esta realidad, empezando porque no habrá diez ascensos como los hubo en esa corta temporada de seis meses en la que ascendieron Colón y Unión a la máxima categoría.
































