La insoportable levedad de Colón. No importa cuando leas esto. Con Pereyra, con Yllana. De local, de visitante. Ni siquiera tiene importancia el rival de turno: le ganan los de arriba, los del medio, los de abajo. Como si la historia del Cementerio de los Elefantes, conocida mundialmente, no existiera: acá cualquiera pasa y gana. Con once, con diez, con nueve. Una vez más la gente explotó con todo y pidió “que se vayan todos”.




































