Por Enrique Cruz (h)
El día que se vaya Diego Pozo de Colón, su paso no habrá quedado en vano ni habrá sido infructuoso. se lo recordará como un arquero que, por ejemplo, fue a un Mundial siendo el “1” de Colón y eso no es poca cosa. Ocurre que en los últimos tiempos no es fácil permanecer mucho tiempo en los clubes. Los jugadores —y los dirigentes por razones económicas— buscan una rápida transferencia que les asegure el porvenir; y el hincha pide cambios. se vive con mucha locura todo lo que rodea al juego de la pelota, que marca pautas de convivencia muy diferentes a las que se establecían hace muchos años, cuando en el caso de los arqueros, por ejemplo, se daban grandes continuidades como la de Gatti en Boca o la de Fillol en River, sólo por mencionar algunos ejemplos.
—¿Por qué se da esto, Diego?
—Es difícil la permanencia en un club, admito que es así a pesar de que existen excepciones. Creo que el paso del tiempo hace que se empiece a dudar de las cualidades de uno.
—¿Esto te ha pasado en Colón?
—Con la gente no creo, pero en el caso de los dirigentes, hay una comisión directiva que está integrada por 25 ó 30 miembros y es posible que haya alguno que pretenda un cambio o que no esté de acuerdo con mi continuidad.
—Eso pasa con todos los jugadores... ¡Hasta Maradona habrá tenido sus detractores!...
—Ya lo sé y lo entiendo como algo natural. Por lo pronto, mi deseo sigue siendo muy firme y es el de quedarme en Colón. Me encantaría atajar tres, cuatro años o lo que sea. Estoy muy bien en este club, muy cómodo y quiero seguir.
—¿Cómo está ese tema, porque tenemos entendido que tu contrato vence en junio?
—Vence en junio y está todo arreglado desde el año pasado. se dijeron algunas cosas que me molestaron bastante...
—¿Por ejemplo?
—Como que no tenía ganas de atajar y otras pavadas que no vale la pena mencionar. Yo siempre di todo, como mis compañeros, a veces con aciertos y otras con errores, pero siempre entregando todo por el club que me contrata, como debe ser siempre.
—O sea que no habrá problemas para que firmes el contrato y sigas en Colón...
—Preguntale al presidente y vas a ver que no miento. Es así, tenemos todo acordado más allá de alguna diferencia que pudo surgir en la negociación, pero en cualquier momento firmaremos el contrato, porque está para eso, para ser firmado, y seguiré siendo arquero de Colón.
—¿Cómo está el grupo?
—Muy bien y seguramente los que observan cada entrenamiento y la convivencia podrán darse cuenta de que el grupo está bien y que sufrió mucho cuando no se dieron los resultados. El tema de las pintadas fue muy sugestivo y los cuatro nombres (N. de R.: Fuertes, Pozo, Moreno y Fabianesi y Garcé) que aparecimos en esas pintadas somos, casualmente, los de mayor trayectoria y continuidad en la institución. Pero sabemos de dónde vienen...
—¿De dónde?
—Del sector opositor a Lerche. En el plantel sabemos que esto forma parte del clima político que vive el club y de los que están en contra de esta dirigencia.
—¿Vas a atajar el viernes?
—Creo que sí, al principio me asusté un poco pero la evolución es buena y pienso que llegaré en condiciones. Me gustaría mucho estar presente porque el equipo ha mejorado y tengo muchas ganas de seguir aportando mi granito de arena. El día del partido en San Juan me fui bastante amargado porque cometí un error que nos costó no ganar el partido. Lamentablemente, cuando los arqueros nos equivocamos, la tenemos que ir a buscar adentro y eso fue lo que pasó en San Juan, con un partido que teníamos prácticamente ganado y en la última jugada cometí ese error. Por eso quiero estar, más que nunca, para remendar ese error.
—A propósito, tuviste partidos muy buenos en estos más de 120 que llevás atajando en Colón. ¿Cuál recordás?
—Varios... Con Banfield, con Lanús, con Racing...
—¿El de Chile con la Católica por la Libertadores?
—No lo quería nombrar porque perdimos y me hicieron tres, pero ese también... ¡Hasta un penal atajé!... Pero no hubo caso. La verdad es que ese día sufrimos bastante con un equipo tremendamente ofensivo que nos ocasionó muchos problemas. Me fue bien a mí, en lo personal, pero ya ves: me comí tres y perdimos.
—La última. ¿Le creés al Bichi cuando dice que se retira?
—... ¡qué se yo!... Un día nos agarró a todos y nos dijo que sí, que eran sus últimos partidos, su último torneo. No sé, faltan dos meses. Pero por lo visto, lo tiene bastante decidido.


































