Los concluyentes números derriban toda evaluación futbolística. Colón ha logrado no sólo el mejor arranque de torneo de la historia (contabilizando, naturalmente, sólo estas cuatro fechas y concluyendo que nunca pudo, en Primera, ganar los primeros cuatro partidos) sino que Domínguez ha conseguido algo que no hace mucho tiempo se había convertido en un problema para Colón: la fuerte caída en la tabla de promedios. Hace un año, la salida de Osella -más o menos a esta altura y después de perder en Córdoba- precipitaba la vuelta de Domínguez y la obligación de empezar a sumar para salir de la zona roja del descenso. Los cinco partidos que se contabilizaron para esa tabla en un año (el de Central por la Copa de la Superliga y estos cuatro de la Copa de la Liga Profesional), permitieron que hoy Colón saque la cabeza afuera del agua, respire con cierto desahogo y disfrute de esta posición de privilegio en un torneo corto, en el que ya se jugó la tercera parte.

































