Se repitió hasta el cansancio que Independiente y Colón son dos clubes ligados por la historia y por los excelentes jugadores que pasaron de uno a otro. En los '70 y para formar parte de grandes equipos coperos, de Colón emigraron futbolistas que alcanzaron la gloria con el Rey de Copas. Baley, Villaverde, Trossero, Zimmermann, el Patito Brítez y el chaqueño Mazo, entre otros, siguieron los pasos del Pato Pastoriza y el Mencho Balbuena. El Pato, un ídolo en Independiente, conoció lo peor de lo peor cuando se puso la rojinegra que tanto quería y le tocó jugar en los durísimos tiempos de la "C", en aquél mediocampo con Boveri y el Beto Poncio. Llamativamente, el Pato nunca fue entrenador de Colón. Fiel amigo y agradecido de por vida a aquél notable presidente que tuvo Colón en esos tiempos -Italo Giménez-, el Pato se subía a su coche y venía a Santa Fe a visitar a su presidente-amigo, cuando él triunfaba en el fútbol ya como director técnico e Italo atravesaba los últimos años de su vida con mucha austeridad y algunas necesidades (cuentan que el Pato lo ayudaba económicamente, como agradecimiento a lo que Italo le había dado).

































