Cuesta pedirle sentido común y raciocinio al fútbol argentino, inclusive ante estas situaciones en las que está en juego la salud del deportista. Jugar a las 5 de la tarde, con más de 42 grados de temperatura, alta humedad y, por ende, mayor sensación térmica en una ciudad como Santiago del Estero, es un despropósito y un riesgo que no se justifica de ninguna manera. La cancha de Mitre tiene iluminación, entonces, la pregunta es: ¿por qué no se retrasa el horario?, ¿tanta importancia tiene la TV?, ¿no había forma de reacomodar los horarios teniendo en cuenta que la ola de calor es muy intensa en estas ciudades? No sólo que no se piensa en el deportista, tampoco se piensa en el espectáculo y en lo más sagrado que tiene el fútbol, que es el hincha, al que desde hace ya mucho tiempo no se lo cuida y hasta se lo maltrata. ¿De qué manera?, poniendo partidos en estos horarios, donde también la gente se arriesga, aunque no corra, a sufrir insolaciones y golpes de calor, amontonada en tribunas de cemento que aumentan el rigor de la temperatura. Tan increíble como altamente peligroso.




































