Martín Minella no ocultó su gran satisfacción por la victoria en Salta, fue autocrítico con la labor defensiva de su equipo y hasta con él mismo por los cambios que hizo. “Ellos proponen mucho juego ofensivo y la idea era esperar ordenado en el medio y atacar las espaldas. Nos condicionamos con amonestaciones de jugadores clave, lo de Conrado Ibarra era una casi expulsión en el cierre del primer tiempo. Quizás me apuré, pero si lo dejaba en campo capaz que lo echaban. Me quedo con lo bueno del primero”, señaló el entrenador sabalero, que ganó tres de los cuatro partidos que dirigió (contabilizando el del año pasado con Almagro).


































