La merecida distinción tiene fundamento en que además de su trayectoria profesional (que incluye -además de su desempeño en Colón- a clubes como Newell´s o Racing de Córdoba), durante su infancia en su ciudad natal tucumana, "Pulga" trabajó de albañil, pintor y otros trabajos, para ayudar a su familia numerosa compuesta por Bety, su mamá, Pocholo, su papá, y sus nueve hermanos. Además, es considerado uno de los referentes de la historia de Atlético Tucumán, y uno de los jugadores en actividad más identificados con el club decano, al haber participado en muchas temporadas consiguiendo ascensos, clasificaciones a copas internacionales y el subcampeonato de la Copa Argentina 2017 (donde hizo un gol en la final de dicho torneo), consolidando así una de las etapas más brillantes del club y de su carrera.