En sus dependencias, hay un museo. Todos deben dejar su camiseta y Colón no ha sido la excepción. La más preciada es la de Messi, que fue autografiada por el "10", que pisó el Bicentenario y convirtió un golazo en aquella noche de la victoria ante Colombia. Con otra particularidad: como el estadio es del gobierno, se ha decidido que los partidos finales de las ligas amateurs, se jueguen en el estadio del Bicentenario. Hay dos condiciones para que eso ocurra: la primera, cuidarlo; la segunda, cada equipo debe dejar una camiseta. Así, como se podrán imaginar, el museo adquirió una significación muy particular y abundan las camisetas, sean de equipos profesionales e integrados por figuras de renombre y de alta cotización, como las de aquéllos que despuntan el vicio los sábados, esperando el tercer tiempo para compartir el asado tradicional, que tanto se extraña por estos tiempos, con sus amigos.