Dijo Munúa después del partido que el equipo tenía mucho poder ofensivo y que entre Ramos y Alvez tienen 300 goles. Más allá del concepto y del valor de lo estadístico, lo real es que en ambos jugadores estuvieron los dos extremos en la actuación individual de un Unión que tuvo algunos problemas de desconexión futbolística en el primer tiempo, que sobre el final contó con tres situaciones claras para convertir y que en el segundo tiempo justificó en plenitud la victoria y hasta pudo haber convertido algún gol más.




































