Estos muchachos salieron de los potreros, de los campitos, de esos tiempos de jugar hasta la noche desafiando los gritos desesperados de la madre para "tomar la leche". Fueron hijos de un tiempo en el que una pelota de fútbol era el bien más preciado, el único regalo esperado, el tesoro de la niñez. Para Oscar Salas y Horacio Bonaveri, "Cari" y "Pachín", el fútbol fue eso. Vigo-Bonaveri-Salas, una delantera que el hincha de Unión aprendió de memoria. Tiempos del Regional y de aquélla decisión de la que, en poco tiempo, se cumplirán 50 años: la desafiliación.



































