Unión perdió más de la mitad de los partidos que lleva dirigidos el Vasco Azconzábal. Y en los últimos dos, en Santa Fe, le convirtieron 8 goles. Sacó el 33 por ciento de los puntos. Si los números gobiernan el mundo, a Azconzábal no los favorecen. Pero vamos al juego. Su equipo está totalmente desequilibrado. Sufre en defensa porque no marca en el medio. Tiene un libreto ofensivo que, en teoría, resulta interesante; pero si patea 19 veces al arco y crea 8 o 10 situaciones claras de gol, pero concreta una, eso no sirve. Cualquier mérito se diluye cuando no hay eficacia. Y Unión es un equipo que pierde en las áreas, pero que además sufre en el mediocampo sin que el entrenador lo advierta. O, al menos, lo reconozca.



































