Este superávit, sin dudas muy fuerte e impactante, tiene una gran explicación en las ventas (habría que agregar la de Zabala también) y significó también una disminución del poderío futbolístico. En ese momento, cuando se fueron varios de los jugadores, se produjo aquella famosa frase de Madelón, cuando dijo: "Los dirigentes me trajeron todo lo que les pedí, si el equipo no funciona tienen motivos para echarme". La realidad fue que el equipo no repitió las anteriores campañas, terminó de mitad de tabla para abajo y aquélla salida de Gómez Andrade y Martínez a pocos días del reinicio del torneo, en enero del año pasado, puso en jaque la continuidad del técnico. Si Unión hubiese perdido ese encuentro inicial con Argentinos Juniors en el 15 de Abril (lo ganó con gol de Troyansky), la historia hubiese sido diferente. Madelón se quedó, vino aquélla clasificación ante Atlético Mineiro pero a los pocos días y con resultados que no se daban, el técnico con mayor espalda en el mundo Unión resolvió dar el paso al costado luego de perder ante Vélez, aún a sabiendas de que sólo quedaba ese partido con Arsenal del inicio de la Copa de la Superliga y que era inevitable el paráte de la actividad porque la pandemia se había instalado en la Argentina.