También se refirió a la construcción de un predio "que ya sabemos cuál es y lo tenemos", a la vez que señaló que "no sólo es construir canchas, sino cómo hacerlas. El jugador debe salir del vestuario, pasar por el gimnasio, hacer la rutina, seguir hacia la cancha y, cuando vuelve, otra vez pasar por el gimnasio, completar la rutina y entrar al vestuario. Eso lo dice Bielsa y lo comparto. Y así hay que trabajar... Y otra cosa: a los chicos hay que mostrarles que no sólo podemos hacerlos jugar en la Argentina, sino en cualquier lugar del mundo. Lo experimenté con Boca. Por 35 o 40 mil dólares, hemos viajado a jugar torneos internacionales. Y si eso permite que, luego, se pueda vender algún jugador por 3 o 4 millones de dólares, la ecuación cierra. Los clubes de afuera siempre se fijan en los jugadores argentinos. Así me pasó a mí, cuando por una gira que organizó Faraone cuando era el técnico de Unión, en el 81, me vendieron a Europa".