Corría el año 1999. Para ser más precisos, era el 7 de marzo, un domingo caluroso en todo el país, no sólo en La Plata. Santa Fe anunciaba la inminente visita de la dupla Duhalde-Palito Ortega, que el 24 de octubre de ese mismo año iba a caer derrotada por la Alianza que postulaba a De la Rúa y Chacho Alvarez. Unión había armado, a mediados del año pasado, un equipo que necesitaba sumar puntos para salvar la categoría. El técnico elegido fue Mario Zanabria, quien a pesar de sacar los 25 puntos propuestos en el Apertura del '98, decidió alejarse y no hubo forma de convencerlo. La dirigencia, con Angel Malvicino a la cabeza, resolvió traer a un hombre que no era tan conocido: Salvador Capitano. Significaba una apuesta. Y la sorpresa fue mayúscula aquél luminoso y caluroso 7 de marzo de 1999.






























