El 12 de marzo, en un artículo que se publicó en El Litoral, dábamos cuenta de los 18 millones de dólares por los que había vendido Unión desde Gastón González hasta Zenón. No se contemplaba, obviamente, la venta de Luna Diale. La mayoría de los jugadores transferidos eran nacidos en el club o traidos, como Portillo, para darles el último “toque” antes de tirarlos a la cancha en Primera. Nunca antes Unión había tenido esta posibilidad de contar con un desahogo semejante para su tesorería. Los dirigentes mencionan, a menudo, que es necesario vender dos jugadores por año para equilibrar las cuentas. Los de Unión y también los dirigentes de las otras instituciones, sea de la categoría que fuere. Unión superó largamente ese objetivo. Vendió por un dinero que antes no vendía y a mercados – muchos futbolistas fueron directamente al exterior – que antes no se fijaba en jugadores de Unión. Cambió el paradigma, mejoró claramente la vidriera, pero la realidad es que el reinicio de este torneo toma a Unión en la misma situación: 1) el club sigue inhibido; 2) no llegó ningún jugador para reforzar el plantel y, por el contrario, se fueron dos (Luna Diale y Vera), de los habitualmente titulares.


































