A finales del año pasado, el bueno de Kevin Zenón sentía que no era útil ni tenido en cuenta en el Mundo Unión. Además, para colmo, se le venía encima el final del contrato. Jugaba poco, por no decir casi nada, de la mano del uruguayo Gustavo Munúa. En ese mismo momento, sus representantes (el cordobés Juan Pablo Rezzónico y Pablo Sabbag), acercaron una propuesta de salida para ir a jugar a Banfield. Si bien nadie se lo decía, a priori asomaban minutos y rodaje. Era un préstamo con opción de compra. Dicen que hasta llegó a armar las valijas para irse a Peña y Arenales.


































