La del jueves en Mendoza por Copa Argentina, no fue una derrota en los 90 minutos sino en una definición por penales. Y no caló hondo en el plantel, más allá de que en todos subyace la amargura de no haber aprovechado aquella oportunidad que tuvo en el final para ganar el partido o por los penales que atajó Armani y que le dieron la victoria a un River que en ningún momento pudo superar futbolísticamente a Unión. Como consecuencia de ello, no se puede hablar de un plantel decaído. Unión no puede permitirse “bajonearse” por haber quedado eliminado de un torneo –la Copa Argentina- que, en el orden de prioridades, estaba en el segundo lugar. Madelón tiene en claro que la prioridad, hoy, es mantener la categoría. Y por eso, este partido con Racing tiene una importancia superior por esa pretensión de no sufrir en la tabla anual, que es la misma que complicó muchísimo a Unión hace dos años, cuando necesitó de la victoria ante Tigre y de otros resultados para quedarse en Primera.
































