Diez partidos sin ganar, apenas dos goles y cuatro derrotas consecutivas. Los números son duros. En otro contexto -que evidentemente no es el de Unión- habrían desembocado en la toma de otro tipo de decisiones. En Unión, no. ¿Hay preocupación?, sí. Y mucha. Se apunta sobre todo a la falta de gol, porque el equipo las crea. Los partidos se terminan definiendo por detalles, pero son detalles que siempre perjudican a Unión, nunca lo benefician. Munúa dijo luego del partido que así como no se fue cuando las cosas andaban bien (y quizás haya tenido algún tanteo al que no le dio demasiada importancia), tampoco se irá ahora porque nota que el equipo aún le responde. Le responde en la entrega, le responde en la aceptación del libreto que él propone para cada partido, le responde en la ejecución de ese libreto, pero la respuesta no llega en lo que a cualquier técnico lo termina sosteniendo en fútbol: los resultados.





































