Ni el tiro del final le salió a Alvez, con el arco casi vacío y un jugador de Sarmiento cerrando con las manos atrás sobre la misma línea de sentencia. Eso marca a las claras lo que le costó y la cuesta a Unión en este tramo del campeonato. Pero lo ganó bien para el delirio de sus incondicionales hinchas en las tribunas. Después de cinco fechas sin nada y 531 minutos sin gol, la gente miró el cielo cuando llegó el pitazo final. El partido, electrizante por los accidentes, fue una mezcla letal para el corazón de los hinchas. En ese revoleo, Juan Ignacio Nardoni ratificó con pases, gambetas y gol dos cosas: 1) es la figurita del álbum del Tate, la que todos buscan para aplaudir; 2) es el jugador a vender como nunca en una cifra millonaria. Se fue ovacionado por los hinchas.


































