La proximidad de las fiestas y la crisis socioeconómica llevan inevitablemente a un conflicto de intereses. En las principales avenidas comerciales de la ciudad —principalmente en la peatonal San Martín—, se ven cada vez más vendedores ambulantes no autorizados, que se instalan sin el permiso municipal correspondiente delante de los comercios habilitados (cuyos titulares, a su vez, hacen “malabares” para vender), y comercian los mismos productos a un precio mucho menor, sin tributar impuestos como el Derecho de Registro e Inspección (Drei).


































