Los cables del alumbrado público y las tapas o rejillas de hierro de las bocas de tormenta parecen ser un blanco fácil para los ladrones santafesinos dispuestos a dejar sin luz a distintos barrios y a generar un peligro constante para peatones y conductores que les toca transitar calles en estas condiciones. En lo que va del año, la Municipalidad de Santa Fe recibió 113 denuncias distintas por vandalismo y robo solo de bocas de tormenta en barrios de la ciudad.


































