-Nosotros recibimos una impresión de cómo estaba funcionando ese centro. Cuando pudimos ingresar encontramos una obra que no está terminada. Además, el invernadero a donde se realizaban los cultivos no controla foto períodos, es decir que no se puede realizar ningún ensayo científico ya que no se puede programar el período de luz al cual están expuestas las plantas. Tampoco tiene riego automático, por lo que hay que regar manualmente con mochilas. Y el invernadero no tiene la instalación eléctrica correctamente hecha, por lo cual en el verano puede llegar a levantar hasta 60° C de temperatura, según nos dicen los trabajadores. A esto se le suma que tampoco había una política de cultivo en torno a cómo se controlaba la genética. La primera cosecha se hizo con diversidad genética porque se recibieron plantas de distintas personas que tenían certificados de Reprocann (Registro del Programa de Cannabis). La segunda cosecha sí se controló eso, había plantas de dos cultivares. Pero desde el punto de vista científico era muy difícil poder obtener resultados de estos cultivos. Encontramos fallas. No estábamos satisfechos. A esto se le suman una serie de irregularidades sobre la gobernanza del sitio, porque no está creado por decreto, simplemente hay una resolución del ministro anterior que le cambió el nombre al predio y le puso CIDCaM, pero no tiene ni un renglón presupuestario para funcionar. Entonces, por todo esto decidimos poner una pausa, no seguimos cultivando por cultivar, porque nuestra función es favorecer la investigación.