Este 2020 es muy importante para los integrantes de la Fundación por las Cardiopatías Congénitas. Cumple 10 años. Sobre cómo surgió, su mentora y ahora tesorera contó: “Siempre tuve la idea de hacer algo porque tenía que devolverle a la comunidad lo que la comunidad me había dado. Cuando volvimos de operar a Emanuel por última vez en el exterior, fuimos a ver a su cardiólogo de Santa Fe, el recordado Dr. Alberto Molina. Vi que en el escritorio tenía un folleto de una fundación en Paraná que se llamaba Por el Corazón de los Niños. Le pregunté y me dijo que querían traerla a Santa Fe. Le dije que contara conmigo. Lo peor que pasé fue haber estado sola, por lo que quería que eso no se volviera a repetir. Justo en ese momento falleció un bebé, producto de una cardiopatía que no fue detectada. Con otros padres empezamos a juntarnos, primero como una filial de la fundación de Paraná, y después decidimos trabajar más que nada para brindarle apoyo a otros padres, por lo que tuvimos que cambiar de nombre. Pasamos a llamarnos Fundación por las Cardiopatías Congénitas. En el transcurso de estos años trabajamos muy fuerte en cursos de capacitación para médicos y especialistas en imágenes en lo que refiere a la detección de cardiopatías congénitas. En Santa Fe hay mucho por hacer”.