Hace siete años, allá por 2019, se estimaba que había en la ciudad de Santa Fe unos 40 pasajes “indocumentados”, es decir, sin denominación oficial. ¿Cómo hace un vecino -o un repartidor, o los carteros oficiales-, para ubicar una vivienda en un “Pasaje Sin Nombre”? Y lo que es peor, ¿cómo llega un servicio médico de urgencia hasta ahí?



































