La Ranita, el barrio que cuando llueve se inunda, quiere dejar de padecerlo. Allí donde las calles de tierra retorcida no aparecen en Google Street, donde de las zanjas a cielo abierto emanan líquidos cloacales hay obras en marcha que prometen ese tan esperado cambio de vida. Es el postergado extremo noroeste de la ciudad, frente al Mercado de Abasto, a donde termina Santa Fe. Uno de los 59 asentamientos urbanos informales de la ciudad identificados por la Municipalidad, en los que el gobierno local despliega su Plan Integral de transformación para tratar de cambiarle la vida a más de 16 mil familias. Es a donde falta casi todo.

































