Hay historias imposibles de no ser contadas, y quizás ésta sea una. Dos niñas, una de cinco y otra de ocho años, vivieron por un largo tiempo en un ranchito que estaba pegado a un basural. Lo más parecido a vivir al lado de un “infierno” de olores nauseabundos, ratas, víboras y demás alimañas.



































