Estaba casi terminada la última sesión del Concejo de Santa Fe: todo aprobado, con consensos, sin que los micrófonos hayan trinado con cruces políticos virulentos. ¡Hasta el Día del Folclore para la ciudad de Santa Fe se había aprobado! Todo muy lindo, los expedientes tratados ya empezaban a guardarse. Afuera había un solcito acogedor... Pero alguien quiso "patear el cable".





































