Irma S. quería añadir un contacto a su lista de transferencias bancarias e hizo lo que todos suelen hacer: puso en el buscador de Internet el nombre del banco -"nuevo banco de santa fe"-, y clickeó la primera opción que le apareció. "Fue a fines de julio, quería ayudar a un familiar con un trámite, así que accedí a una computadora que no era mía, a las apuradas porque tenía a mi hija dando vueltas por la vereda. Accedí a una página que creí era la del banco y no noté nada extraño. Resultó ser una página falsa; puse usuario, contraseña, y ahí sí me pareció raro cuando me pidió los tres dígitos de seguridad de mi tarjeta de débito. Pregunté a los que estaban cerca mío y como estaba apurada, la coloqué", contó la mujer.




































