Son cada vez más -y más diversas- las ciberestafas o delitos informáticos cuyos perpetradores "pescan" a sus víctimas mediante la ingeniería social. Una modalidad de fraude es la de robar el perfil de redes sociales -como Instagram y whatsapp- y otra, menos habitual, es la de "clonar" la tarjeta SIM de los celulares. En ambos casos suponen un primer paso: la suplantación de identidad, por lo cual la víctima piensa todo el tiempo que se está contactando con un amigo, conocido o pariente, cuando en realidad lo está haciendo con un estafador.

































