Las garras de un yaguareté que llegó flotando sobre un camalotal por el río Paraná sobre una mesa en el Convento de San Francisco; el aire sombrío de la casa Usher emergiendo en el pensamiento del escritor Edgar Allan Poe, que parece envolver también a la conocida casona de barrio Sur, que está “embrujada” según dicen; los túneles sobre los que fluye el susurro de los mitos jesuíticos. La ciudad de Santa Fe, con sus lugares emblemáticos, parece invitar a la fantasía.


































