Se apagaron las luces de la pasarela. Se acabó el champagne. También el hechizo que transformó a Marcia Blanco en Miss Argentina. La joven que anoche cautivó todas las miradas no se encandiló con los flashes del glamour. Viaja ahora en el micro Flecha Bus desde Capital Federal hacia Santa Fe. Todavía lleva fresca en el cuello la fragancia Her Secret, como un secreto. En una vivienda de dos ambientes sin revoques ni cielorraso la espera Alicia, su madre, con un plato caliente. La casa está sobre un pasillo de tierra irregular en el corazón de Alto Verde. Un barrio emergente y orillero levantado hace más de un siglo sobre un albardón junto al río Santa Fe. Río que separa a las lujosas torres de departamentos del Puerto de las sencillas viviendas excluidas del confort, en la otra orilla.


































