“Esto es una vergüenza”, dijo una concejala saliendo del recinto, ofuscada. Quizás se sacó esa sensación de encima porque en las bancas todo se estaba desmadrando. O tal vez, porque volvió a sangrar esa “grieta” que ahora tiene tres tajos, los tres bloques políticos del Concejo local (PJ, FPCyS y Cambiemos), y que se disputan el poder a tan sólo dos semanas de las Paso, el 28 de abril. Los parlantes tronaban porque un edil gritaba, despotricando contra sus adversarios o —acaso— lamentando el mensaje institucional que se iba a derramar hacia la sociedad.


































