En mayo, junio y julio de 2003, además de detenerse sobre el drama, de publicar la lista de personas que necesitaban ser encontradas y de narrar el dolor de cada día, el diario de la ciudad intentó responder a las preguntas que -tanto como lo ocurrido- dolían a los santafesinos. El Litoral las formuló a las autoridades provinciales y municipales, y las respuestas no fueron suficientes.





































