Una de las consecuencias que apareja la bajante extrema del río Paraná, que se profundiza cada vez más, es la desconexión que se genera en los diferentes espejos de agua, uno de ellos es la laguna Setúbal. En este escenario adverso, las diferentes especies de peces y demás fauna acuática como las tortugas y los cangrejos, quedan aisladas de forma repentina de los canales principales y les impide seguir su curso natural hacia otros puntos de la gran cuenca.
































