Muchas veces invisibilizadas -acaso olvidadas por los distintos estamentos estatales-, las personas ciegas (con discapacidad total o disminución parcial de la visión) se enfrentan a una abanico de obstáculos que no tienen las personas que ven. El acceso a un espacio de escucha y contención; una instancia terapéutica para rehabilitación; la movilidad para la autonomía, tanto en la vía pública como dentro de una vivienda, e incluso talleres laborales que sirvan de vía a obtener un empleo formal.




































