Presididas por el pabellón nacional, las insignias de todos los países que integran América Latina volvieron a flamear en el espacio verde. En un futuro próximo podría sumarse la bandera wiphala que representa a los pueblos originarios.
La plaza 20 de Junio recuperó todas sus banderas
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¿Cuánto tiempo hace desde que las banderas que dan nombre popular a la plaza de barrio Candioti Norte dejaron de ser visibles? Mejor dicho, ¿dejaron de estar en ese espacio verde? En los últimos días y luego de una paciente tarea llevada adelante por distintas reparticiones de la Municipalidad santafesina, el conjunto multicolor que identifica a los países de América Latina volvieron a ocupar su espacio al margen de calle Necochea, límite este de la Plaza 20 de Junio, tal su denominación formal.
Primero fueron arreglados los mástiles; el de la Bandera Argentina ya había sido reparado y ésta lucía en las fechas patrias y los fines de semana largos. Pero ahora está escoltada por Brasil y Bolivia y rodeada por el resto de las enseñas que identifican a los países de la región, en un estricto orden alfabético que termina con Uruguay.
Pero la propuesta no termina allí y una de las novedades que está en estudio es la incorporación de la bandera wiphala, que identifica a los pueblos originarios y sería un buen proyecto a concretar en octubre para honrar el Día del respeto a la Diversidad Cultural.
No son los únicos trabajos en este sentido. Siempre en una acción coordinada entre Ceremonial, Obras Públicas y Control, se recuperó el mastil y se izó la bandera en la esquina del edificio municipal, cuya atención fue confiada a la guardia de esta administración; y ya se puede contemplar la del Parque Garay, otra más en el Parque Alberdi, en la Estación Mitre y en la rotonda frente al Parque Muttis. Otras están dispuestas en plazas de distintos barrios de la ciudad. En el Parque Belgrano también flamea la bandera y en la tarea diaria de izarla y arriarla interviene el director de ese espacio verde o el personal del área.
En otros sitios la tarea está encomendada a la Guardia de Seguridad Urbana que todos los días, a las 8 y a las 18, sube y baja la insignia argentina.
"Es un trabajo grande", reconocieron desde el municipio. Se realiza a paso continuo en la medida en que los fondos están disponibles y en la medida en que el marco sanitario lo permite. Y mientras las salidas recreativas y otras actividades habilitadas en la actual fase de la pandemia lo permitan, es posible contemplar su resultado.