Todas las noches, miles de murciélagos sobrevuelan en la oscuridad de la ciudad de Santa Fe. Aparecen como sombras desde los árboles, se meten por las ventanas y revolotean alrededor de la gente. Muchas personas les tienen miedo. O asco. Pero no saben que en verdad se trata de verdaderos aliados. Ya que contribuyen al equilibrio del medioambiente. Y sobre todo en esta capital provincial, que en verano es la capital del mosquito, uno de sus platos favoritos. Un solo murciélago es capaz de comer hasta mil mosquitos por noche. Más eficaz que un insecticida.




































