El miedo reina en el barrio El Pozo. Los vecinos escuchan tiros a toda hora y salen a la calle con temor. Es que en la zona ubicada sobre el bañado de la laguna Setúbal, sobre la playa Los Alisos, crece un asentamiento irregular de precarios ranchos habitado por unas 200 personas. Y algunos de ellos arreglan sus conflictos con violencia, viven del delito, y mantienen al barrio en vilo.

































