El Proyecto Yacaré, modelo pionero de conservación sustentable de esa especie de cocodrilo -que permitió reintroducir en 30 años más de 80 mil ejemplares a su hábitat-, continúa en Santa Fe pero con cambios. Primero, ya no se aplica la fase de comercialización de pieles y carnes, que era la retribución económica para los pobladores que se dedicaban exclusivamente a la crianza de huevos en su lugar natural; y segundo, que ahora se imprime una fuerte impronta de la ciencia en el estudio de las especies. Y la cosechas de huevos se cubren con el dinero que generan los propios programas de investigación.


































