Es de noche. Desde el cielo se observan las luces y sombras de la ciudad. El brillo dibuja una silueta. Hay un contorno de oscuridad. Son los ríos, la laguna Setúbal, los campos. Luces y sombras forman así una figura. Se pueden adivinar la Costanera, el Puente Colgante, los grandes parques, las avenidas, los barrios. Adentro de cada hogar la gente duerme. Pero la ciudad está despierta, iluminada. Ese exceso de luz permite ver, brinda seguridad. Y también puede transformarse en contaminación que enferma. Puede transformarse en una epidemia.


































