La escena se repite en hospitales, consultorios y centros de salud barriales: una mordedura, un susto, una familia que no sabe cómo reaccionar. En la ciudad de Santa Fe, esos episodios no son aislados. Solo en enero y febrero de este año, 52 niños fueron atendidos por ataques de perros, una cifra que expone la dimensión del problema y que funciona como punto de partida para una nueva estrategia municipal.































