La histórica bajante del río Paraná persiste hace tres meses y el repunte del nivel aún parece lejano. Que el agua se aleje de la costa y se vean cientos de residuos y sedimentos traídos por la corriente no es lo único que aparece cuando el caudal baja tanto, ya que en la superficie ahora asoman objetos que estaban olvidados por la comunidad y que cumplen funciones claves, aunque sean invisibles a los ojos humanos la mayoría del tiempo.






































