Hoy, muchos consumidores no caben en su asombro al momento de ver en cualquier góndola que un kilo de tomates cuesta unos 200 pesos, y un kilo de papas va de 50 hasta 70 pesos. Curiosamente, estos valores altos de dos productos esenciales para cualquier mesa santafesina reflejan en parte muchos elementos que fue modificando la propia pandemia del Covid-19.


































