El XXXIV Salón de Bellas Artes de Santa Fe, que se inauguró el 25 de mayo de 1957, sorprendió a los visitantes especializados por un aspecto: la gran cantidad de pintura “sin otro tema que el de la composición llamada abstracta”, según indica uno de los artículos realizados por este medio en aquellos días. “Es posible advertir, en algunos casos, gran dominio técnico y la habilidad para convertir los objetos más vulgares en motivos de representación plástica, sin ningún fin documental o descriptivo”, agregaba el cronista. En esa oportunidad, el premio adquisición le fue otorgado a Hugo León Ottmann por su “Composición en azul”.

































