Para muchos entendidos en la materia, la obra pictórica de Lino Enea Spilimbergo contiene en sus distintas etapas los argumentos necesarios para ubicar a su artífice entre los grandes artistas argentinos engendrados por el siglo XX. Lo cierto y concreto es que los trabajos de este creador nacido en Buenos Aires en 1896 rivalizan con lo contemporáneos suyos como Antonio Berni en una doble condición: sólido compromiso con su entorno social y una introducción de los estilos europeos correspondientes a su propia época, pero no producto de una impregnación impulsiva, sino de una reflexión metódica.



































