En sus novelas, protagonizadas por el detective Phillip Marlowe, Raymond Chandler describe una sociedad norteamericana corrompida desde sus bases. Detrás de cada caso que investiga Marlowe, con arraigados valores que le dan un toque quijotesco en medio de la podredumbre, emerge una telaraña difícil de desenredar. Pero, sobre todo, lo que sacan a relucir las tramas de Chandler son personajes solitarios, aislados y alienados. Influidos por los entornos urbanos sombríos en los cuales se mueven, donde la confianza es escasa y las relaciones humanas superficiales. Uno de los artistas plásticos que mejor supo traducir esto a sus obras fue Edward Hopper, que se hizo ampliamente conocido luego de su muerte gracias a sus representaciones de la soledad y la melancolía de la vida urbana americana.


































