Joseph Beuys fue un personaje controversial en la historia del arte del siglo XX. Un provocador en quien algunos vieron un genio y otros un creador demasiado críptico, imposible de codificar para la mayoría del público. Si en lugar de vivir entre 1921 y 1986 hubiese habitado estos tiempos contemporáneos, dominados por las redes sociales, su labor habría tenido un impacto significativo, muy acorde con la visceralidad que demandan los contenidos en esas plataformas. Lo cierto es que los trabajos de este artista alemán —sus esculturas, performances e instalaciones— no dejaron indiferente a nadie. Abordó temas de política, ecología, espiritualidad e incluso reflexionó sobre la propia función del arte en la sociedad, siempre desde una perspectiva incómoda y fuera de la zona de confort.



































