Si el santafesino lector de estas líneas tuviese acceso a la decimonónica máquina del tiempo ideada por H.G. Wells o al más moderno Delorean diseñado por el Doc Brown, pudiese viajar 65 años atrás en el tiempo y caminar por la calle San Martín el sábado 22 de noviembre de 1958, se hubiese encontrado con una postal muy pintoresca, una especie de escuela de arte “a cielo abierto”. Ese que durante aquella lejana jornada de primavera, cerca de 1500 niños de entre 6 y 14 años se apostaron a lo largo de la céntrica arteria para realizar en sus hojas en blanco, composiciones plásticas inspiradas en la contemplación de todo el “vasto mundo físico de formas, líneas y colores” que los rodeaban.





































